Los límites de la Libertad de Expresión



El 30 de septiembre del 2005 un diario de Dinamarca, publicó polémicas caricaturas sobre la religión islámica. Las mismas desataron la furia de los creyentes musulmanes: fueron consideradas ofensivas para su fé, y provocaron que numerosos países islámicos exigieran que dejaran de publicarse. Pero numerosos medios europeos, se negaron a “autocensurarse” y continuaron con las publicaciones en nombre de la libertad de prensa.¿Cuáles fueron las consecuencias legales de estos sucesos?

La prohibición de representar a Mahoma en los países árabes



La religión islámica predica la existencia de un solo Dios, Allah, y no se admite comparación alguna con él.

El arte islámico pretende hacer honor a Dios y dar una belleza que lleve a Dios, pero sin utilizar imágenes porque representar, tanto la naturaleza, como figuras humanas supone imitar la creación de Dios: desde esta perspectiva eso se consideraría una profanación. Lo bello radica en la palabra de Dios, por eso el principal arte islámico es la caligrafía.

Los eruditos islámicos condenan cualquier representación del profeta, también las elogiosas, y señalan que esas imágenes pueden llevar a la idolatría.

Las caricaturas de Mahoma muestran en varias ocasiones a El Profeta: en una de las viñetas su turbante es una bomba y en otra, se queja de estar quedándose sin vírgenes por la “sobrepoblación de mártires”.

Los hechos: La publicación de las caricaturas



El 30 de Septiembre del año 2005, el diario Jyllands-Posten, el de mayor tirada en Dinamarca, publicó doce caricaturas satirizando a la religión islámica: en varias de ellas aparecía ilustrado el profeta Mahoma, el hijo de Dios para los practicantes de la fe musulmana. El hecho recién recibió la atención internacional cuando fueron reproducidas tres meses después en la revista noruega Magazinet.


Las caricaturas resultaron ofensivas para algunos fieles mahometanos ya que no sólo muestran el rostro del profeta -lo que ya significa de por sí una blasfemia según la fe islámica- sino que se burlan de algunas creencias de esta religión: no sólo de las que son más radicales -como que a los terroristas suicidas se los recompensará en el cielo con siete vírgenes:“se nos acabaron las vírgenes’’ reza una de las viñetas- sino que otras muestran a Mahoma con una bomba como turbante, endilgándole a el mismo la responsabilidad por los diversos atentados llevados a cabo en su nombre.


La protesta no tardo en llegar: fue coordinada por 57 países musulmanes tres meses después de la publicación; el tema se transformó inesperadamente en el eje principal de una reunión que se llevaba a cabo en La Meca entre 57 líderes islámicos. En la declaración final de la reunión se condeno: “la profanación de la imagen del sagrado profeta Mahoma en los medios de comunicación de ciertos países que usan la libertad de expresión como pretexto para difamar a las religiones’’.


Mostrando también su disconformidad, miles de personas salieron a manifestar en las calles. Las primeras ciudades en donde se iniciaron las protestas de los fieles -frente a embajadas y consulados de países europeos- fueron Damasco y Teherán.


Días después, varios periódicos europeos publicaron algunos de los dibujos para solidarizarse con la prensa danesa y noruega y para reafirmar el derecho a la libertad de expresión.


La polémica estallo definitivamente: las protestas poco a poco tomaron un tono más encendido y las manifestaciones se tornaron más virulentas. Numerosos países islámicos pidieron explicaciones a los países donde se habían realizado las publicaciones. Marruecos y Túnez prohibieron la venta de los diarios en donde fueron publicadas. En otros países islámicos los diarios y revistas o canales de televisión que mostraron las imágenes fueron cerrados y/o sus editores despedidos. Otros tuvieron que pedir disculpas públicas para evitar represalias en contra.


La controversia también se sintió en el plano diplomático -con cierre de embajadas y retiro de varios diplomáticos islámicos en Dinamarca-, político -con la renuncia de un ministro danés y la canciller sueca- y económico -con un boicot comercial de Egipto y otros países de medio oriente a Dinamarca que le ocasionó graves perdidas económicas a este ultimo país-.


El conflicto también derivó en una ola de violencia callejera en diversos países musulmanes, que terminó con 40 muertos en diversos enfrentamientos. La indignación espontánea de millones de fieles fue utilizada en varios casos por diversos gobiernos para esconder sus propios problemas internos y/o con el objetivo de enardecer las pasiones de varias guerras: la iraquí, la afgana, la del desarrollo nuclear iraní y la interna entre musulmanes chiítas -más ortodoxos- y los sunnitas.

En tanto, en el medio periodístico se desato un debate profundo entre quienes defendieron la libertad de expresión ante todo y quienes consideraron a las caricaturas como una mera provocación, y se mostraron favorables a auto limitarse en estos casos.

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Todo comenzó el 30 de septiembre en Dinamarca cuando las 12 caricaturas de Mahoma aparecieron en el periódico danés Jyllands-Posten.


El diario solicitó el trabajo a varios dibujantes (doce accedieron al llamado) después de que un escritor danés se quejara por la falta de ilustradores para un libro suyo sobre la vida de Mahoma. Todos, según el autor, habían rechazado el encargo por temor a represalias.


Jyllands-Posten consulto y les mostró las ilustraciones a diferentes especialistas árabes antes de incluir las mismas en sus páginas y los mismos advirtieron que era muy probable que resultaran ofensivas para la comunidad musulmana.


Según el editor Carsten Juste, responsable por su publicación inicial, se editaron los dibujos satíricos de todas formas: “para poner a prueba si el temor a las represalias de musulmanes había comenzado a limitar la libertad de expresión en Dinamarca, y como mecanismo de defensa de la democracia secular y la libertad de expresión”.


Después de la publicación en la revista noruega Magazinet, y del consiguiente estallido de los reclamos, varios medios europeos -el francés France Soir, los alemanes Die Welt y Berlín Zeitung y otros de suiza y noruega- decidieron publicar también las caricaturas para solidarizarse con los medios que según ellos sólo ejercían el derecho a la libertad de expresión.


Los editores de Soir France publicaron los dibujos junto a la leyenda “la gente tiene el derecho de caricaturizar a Dios”. Poco después, el propietario del diario, el franco-egipcio Raymond Lakh despidió al director Jacques Lefranc en “señal de respeto a los musulmanes”. Pero su natural reemplazante, el subdirector de la publicación se negó a reemplazarlo en solidaridad con su colega despedido. Los periodistas franceses dijeron sentirse victimas de una "fatwa’’ (mandato religioso musulmán) que los empujaba a la censura. “La libertad de expresión es un derecho inalienable de la democracia” manifestó el diario comunista L’Humanite. También Liberation -diario fundado por Jean Paul Sastre- publico las caricaturas.


Algunos medios adoptaron una postura contaría a las ilustraciones: el diario conservador Le Figaro se diferencio claramente: “La autocensura puede revelarse necesaria. Lo que la ley autoriza la conciencia lo prohíbe algunas veces. Se puede hacer un mal uso de la libertad de prensa’’. Otros periodistas opinaron que la publicación para solidarizarse con Jyllands- Posten era tirar más aceite sobre el fuego.


El gobierno de Francia -incluido el presidente Jacques Chirac-advirtió que no se censuraría a la prensa, pero solicito respetar las religiones. El ministro del interior Nicolas Sarkosky afirmó “es mejor el exceso de la caricatura que el de la censura. El Islam no quiere decir terrorismo. Pero no se va a hacer una legislación especifica para una religión’’.


Al volverse más critica la crisis, los líderes de Alemania, Italia, Portugal, Hungría, Austria, Finlandia y Letonia condenaron la violencia desatada afirmando que “la libertad de opinión es un elemento indisociable de las democracias europeas. Pero las responsabilidades y el respeto a las otras religiones forman parte también de la libertad’’.


El primer ministro danés, Anders Fogh Rasmussen, se negó a pedir disculpas a los países islámicos para que estos finalizaran las protestas diplomáticas: “El Gobierno no controla a los medios de comunicación, son libres, por eso no puede pedir perdón en su nombre".

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El Jyllands-Posten se negó en principio a pedir disculpas por la publicación de las caricaturas. El jefe de redacción del diario dijo que su diario había perdido la batalla por la libertad de expresión que intentaba impulsar con las tiras cómicas, pero que ahora se sentía muy fortalecido por la solidaridad de sus colegas europeos.

Los gobiernos islámicos se unieron en su indignación: una cumbre de ministros del Interior de la Liga Árabe en Túnez exigió que se castigara a los responsables. Arabia Saudita, Kuwait y Libia retiraron a sus embajadores en Copenhague. El gobierno sirio pidió que se castigue al autor de las caricaturas, llamó a consultas a su embajador ante Dinamarca y se sumó así al coro de países musulmanes que exigían al Gobierno danés un gesto. Irán decretó la ruptura de todos los contratos económicos que mantenía con Dinamarca y el resto de países europeos que secundaron la publicación de las viñetas.


En total, media docena de países emitieron condenas y la Organización de la Conferencia Islámica (OCI), instó a realizar protestas pacíficas.


Además, las instituciones danesas en países árabes también se vieron afectadas por la polémica, ya que se llamó a un boicot de los productos de Dinamarca y Noruega por parte de importantes grupos de la región.


El gigante lácteo sueco-danés Arla, el más afectado por el bloqueo, anunció el despido de 55 de los 160 trabajadores de su lechería en Nibe (Jutlandia) como resultado del descenso de la producción destinada a Oriente Medio ya que las perdidas alcanzaron los 1,6 millones de dólares por día.

También el director gerente de Grundfos, el productor de más de la mitad de las bombas de agua a nivel mundial, declaró que su empresa consideraba trasladar la producción al exterior si el gobierno no cambiaba su actitud. En lo político, el ultra nacionalista Partido Popular Danés propuso que el Gobierno liberal-conservador destine unos 3,4 millones de euros para que la cadena pública DR hiciera una emisión especial de radio y televisión destinada a los países árabes. Animaban así a seguir el ejemplo de cadenas como "Radio Liberty" que en la Guerra Fría emitían para los países del bloque comunista.


Fue esta crisis económica y la presión de las empresas danesas que operaban en la región islámica, lo que finalmente impulsó el 30 de enero a que el editor en jefe del Jyllands-Posten Carsten Juste, emitiera una suerte de disculpa.


Juste afirmo que el diario no había violado ninguna ley danesa pero pidió disculpas a aquellos musulmanes que se habían sentido ofendidos por las ilustraciones y opinó "que varios grupos étnicos deberían vivir en paz y armonía entre sí y que los debates y desacuerdos deberían tener lugar en una atmósfera de mutuo respeto". También explicó que nunca habría permitido la publicación de las caricaturas si hubiese sido consciente de las consecuencias que se provocaría.


El Jyllands-Posten


Sin embargo, si bien el periódico se disculpó ante los musulmanes ofendidos, no pidió perdón por haber publicado las viñetas ya que considero que una disculpa semejante supondría una “violación de su libertad de expresión”.


Fleming Rose, periodista del diario defendió el derecho del medio a realizar tales publicaciones: “en Dinamarca tenemos una tradición de sátira y humor. Nos reímos de la familia real y de Jesucristo. Al publicar esas caricaturas estamos diciendo a la comunidad musulmana en Dinamarca: les tratamos como a cualquier otro”.


Sin embargo, en el momento más encendido de la polémica, el diario inglés The Guardian afirmó que el Jyllands-Posten se había negado tres años atrás a difundir ilustraciones que satirizaban a Jesús.


Desde un comienzo varios profesionales de Dinamarca afirmaron que el diario Jyllands-Posten estaba lejos de ser un valuarte de la libertad de expresión, ya que se trata de un importante órgano de la extrema derecha más reaccionaria del país.


El Jylland Posten es uno de los mayores diarios de Dinamarca con una larga tradición de política derechista. En los años 30 fue tristemente famoso por defender posiciones pro-nazis. Tras la Segunda Guerra Mundial evolucionó hacia una postura pro-OTAN. Durante la Guerra de Vietnam fue un gran aliado de Estados Unidos y hoy es un ardoroso defensor de la ocupación de Irak y Afganistán, así como la creciente presión sobre Irán, Siria y otros países independientes. Es considerado como el órgano de expresión no oficial del Partido Liberal, del Primer Ministro Anders Fogh Rasmussen.


Según Khaled Mustapha, periodista danés: “la línea editorial del Jyllands-Posten es muy dura contra los extranjeros y refugiados y defiende la nueva ley de inmigración -mucho más dura y restrictiva que la vigente-. Publican a los profesores progubernamentales y meten en el mismo saco a los pacifistas y a Sadam Hussein.”


Aunque se reconoce a Dinamarca como un Estado de Bienestar últimamente los beneficios que otorga el estado a sus ciudadanos van en retroceso, producto de una ola de privatizaciones que se da actualmente en toda la Unión Europea. Muchos relacionan la publicación de las viñetas de Mahoma con el avance de una derecha xenófoba -ante esta situación de descontento social-que impulsa duras medidas contra los inmigrantes, especialmente los que provienen de países islámicos.


La libertad de expresión no parece estar en la agenda del Gobierno liberal. El 24 de febrero del 2006, la policía deshabilitó la página web del diario comunista Arbejderen (“El Trabajador”), por contener un comunicado de un grupo político a favor de las FARC y el FPLP.

“Acudieron a nuestro host de Internet y dijeron que si no quitábamos el artículo cerrarían la página. La Ley de Responsabilidad Mediática prohibe acciones policiales de este tipo, pero el Gobierno se niega a hacer declaraciones” dijo Birte Jacobsen, Redactora Jefe del periódico.

La censura policial a Arbejderen, el único periódico comunista de tirada diaria en Dinamarca, se realizó ilegalmente, pues además de vulnerar la Constitución de Dinamarca,que prohibe explícitamente la reintroducción de la censura en el país, infringe la Ley de Responsabilidad Mediática, al hacerse sin siquiera informar a la Directora del medio, lo que confirmó la Asociación de Diarios Daneses.


Birte Jacobsen, del mismo medio, ironizó: “nos niegan la libertad de expresión mientras la exigen para el Jylland-Posten, un periódico reaccionario y de extrema derecha que ataca a los inmigrantes y a la izquierda y que pretende cambiar la historia, igualando a los comunistas con los nazis”.


Con estos argumentos, amplios sectores de la comunidad danesa acusaron al gobierno de utilizar la libertad de expresión como un pretexto para insultar a la minoría musulmana.

¿Quiénes publicaron las caricaturas de Mahoma?

The Editors Weblog aportó un interesante relevamiento sobre los diarios del mundo que publicaron -desde que el 30 de septiembre lo hiciera el diario danés Jyllands Posten- algunas de las controvertidas caricaturas de Mahoma. Entre las conclusiones más importantes se destaca que:

  • Un mínimo de 42 diarios de al menos 27 países diferentes publicaron alguna o las 12 caricaturas.
  • Europa es el continente que más las publicó: por lo menos en 30 diarios.
  • Al menos 8 diarios árabes publicaron los dibujos.
  • Del resto del mundo, en América, Asia, África y algunos países como Gran Bretaña prefirieron no publicarlas, con algunas escasas excepciones. En la Argentina, por ejemplo, Infobae.com

El marco y las repercusiones legales

En los países occidentales

Los países occidentales que nombraremos aquí ratificaron el Pacto Internacional de derechos civiles y Políticos de la ONU del 16 de Diciembre de 1966 -que entro en vigencia el 26 de marzo de 1976-.

Estados Unidos lo ratificó en 1992, Gran Bretaña en 1976, Francia en 1980 y Suecia en 1971. Dinamarca y Noruega lo ratificaron respectivamente el 6 de enero de 1972 y el 13 de Septiembre de 1972.


El mismo Pacto afirma en su artículo 19:


1. Nadie podrá ser molestado a causa de sus opiniones.
2. Toda persona tiene derecho a la libertad de expresión.
3. El ejercicio del derecho previsto en el párrafo 2 de este artículo entraña deberes y responsabilidades especiales. Por consiguiente, puede estar sujeto a ciertas restricciones, que deberán, sin embargo, estar expresamente fijadas por la ley y ser necesarias para: (…) Asegurar el respeto a los derechos o a la reputación de los demás.


Y agrega en el artículo 20, inciso 2: Toda apología del odio nacional, racial o religioso que constituya incitación a la discriminación, la hostilidad o la violencia estará prohibida por la ley.


En tanto, la Constitución de Dinamarca, que data de1920, establece en el Capitulo XVIII titulado “Derechos individuales”, Artículo 77: “Cada uno tiene el derecho a publicar sus ideas en la prensa, por escrito o de palabra, pero bajo su responsabilidad ante los tribunales. No podrá establecerse nunca la censura ni otras medidas preventivas.”


Así, se puede afirmar que el gobierno de Dinamarca actuó en el caso del Jyllands-Posten dentro de la ley, ya que no censuro en ningún momento al diario. Pero esta claro que de acuerdo a la constitución de Dinamarca y al tratado de Derechos Civiles y Políticos de la ONU, este diario debería hacerse cargo de sus responsabilidades ulteriores.

Si algún estado islámico, ONG, u otra entidad demandara a este u otros de los medios que publicaron las caricaturas de Mahoma, tendría que demostrar que las mismas fueron una apología del odio religioso y que constituyeron una incitación a la discriminación, la hostilidad o la violencia, tal como figura escrito en el pacto de la ONU.

Sin embargo, no se iniciaron a nivel internacional demandas contra estos medios a pesar de las numerosas amenazas, pero si existieron diversas medidas a nivel nacional y en otras naciones europeas. Incluso se llegó al escándalo en algunos ya que ciertos gobiernos pretendieron, sin mediación de tribunal alguno, “castigar” por sus propios medios a algunos medios implicados en la controversia.


Fue el caso de Suecia donde la ministra de Relaciones Exteriores, Laila Freivalds, debió abandonar su cargo tras admitir que su ministerio tuvo responsabilidad en el cierre de una página web que publicó los dibujos de el Profeta. El ministerio habría presionado al servidor de la página web de un partido de ultraderecha para que esta fuera dada de baja. Ella misma había negado en varias oportunidades la acusación de haber realizado tales pedidos, pero tanto como la página web como la empresa encargada del servidor la acusaron públicamente.


La revista Charlie Hebdo, de Francia, publicó varias caricaturas nuevas cuando la controversia se hallaba en su punto más álgido. Su titular resultaba también provocativo ‘’Mahoma desbordado por los integristas’’. La edición, que se agoto completamente, pudo no haber salido a la luz. El Consejo Francés del Culto Musulmán intento evitarlo, pero la demanda para parar la publicación fracasó por un tecnicismo.


Posteriormente, el Consejo decidió presentar una querella contra los periódicos del país que reprodujeron las polémicas caricaturas de Mahoma. Esas publicaciones francesas apelaron a la defensa de la libertad de expresión para incluir las imágenes en sus páginas. El único precedente existente en Francia sería favorable para el Consejo ya que se trata de un caso de marzo del 2005 que la iglesia católica ganó contra una firma de moda francesa por hacer posar a chicas semi-desnudas en las posiciones de los 12 apóstoles tal como son representados en ‘La última cena’, de Leonardo da Vinci.

En los países islámicos

Cabe señalar que todos los países islámicos que son nombrados aquí firmaron el Pacto de Derechos Civiles y Políticos de la ONU* exceptuando a Indonesia, y Malasia, país en el cual las violaciones a la libertad de prensa parecen frecuentes.

La fiscalía general de Irán advirtió el 14 de Febrero que asumiría la tarea de ‘’perseguir y castigar’’ a los responsables de las viñetas si no lo hacia la justicia de los países donde fueron editadas. Teniendo en cuenta las reglamentaciones de la magistratura de la república islámica, Irán se considera competente para perseguir ese delito; porque el país se adjudica el derecho de imponer su ley en el resto del mundo.

Otros países se limitaron a perseguir o castigar legalmente a los medios nacionales implicados en la edición de la sátira.


En Jordania, el redactor jefe del semanario jordano Shihane, Al Momani (quien ya había sido despedido por ese medio en enero) fue detenido por orden judicial por la publicación de las caricaturas. Al Momani declaró que había publicado los dibujos para mostrar a los lectores "hasta dónde llegaba la ofensa danesa". Un artículo firmado por él en la revista también cuestionaba las protestas que originaron los dibujos en el mundo musulmán.


El mismo magistrado abrió una investigación contra otro semanario de menor tirada, al-Mehwar, por la publicación de dichas viñetas en su edición del 26 de enero y ordenó la detención de Hashem Jaledi, editor de la revista. Al Jalidi había reeditado algunas de las caricaturas en noviembre de 2005 en un artículo que criticaba al diario danés. Este último aseguró que las reproducciones eran "extremadamente pequeñas" y no se veían fácilmente.


Ambos editores fueron denunciados por provocación y desórdenes, y ataques a sentimientos religiosos. Finalmente el 30 de Mayote este año, un tribunal jordano condenó a los dos editores a dos meses de cárcel. El abogado defensor de ambos, declaró que apelará la condena y que los dos periodistas se consideran inocentes de los cargos imputados.


Otros países promulgaron una prohibición explicita por la cual no se permitió la publicación de las caricaturas, en un claro ejemplo de censura previa. Así ocurrió en Marruecos, Túnez y Sudáfrica, donde un tribunal prohibió publicar a los periódicos las polémicas gráficas.


En tanto la organización Reporteros Sin Fronteras denunció que en cinco países se iniciaron diligencias judiciales contra al menos doce periodistas, de los que siete fueron encarcelados. En algunos casos podrían ser condenados a penas graves de cárcel. Se cita a los dos directores de periódicos de Jordania, a cuatro periodistas denunciados y encarcelados en Yemen, en aplicación del artículo 103 de la ley de prensa de ese país, que "prohibe la publicación de todo lo que perjudique a la ley islámica, denigre a una religión monoteísta o a una creencia humanitaria".


Trece publicaciones fueron cerradas, definitiva o temporalmente, en Argelia, Marruecos, Jordania, Yemen, Malasia e Indonesia, por haber reproducido las caricaturas. Reporteros sin Fronteras pidió la anulación de todas esas denuncias penales y que todos los medios de comunicación sean autorizados a reaparecer. La asociación recordó que “no hay nada que pueda justificar la detención de profesionales de la información”.


En tanto, hay que dedicarle una especial atención a lo sucedido en Malasia, donde las caricaturas del profeta Mahoma fueron una mera excusa para censurar a varios medios de comunicación justo cuando parecían gozar de mayor libertad tras dos décadas funcionando como portavoces del dictatorial ex primer ministro Mahathir Mohamad. Así, la situación derivó en un nuevo retroceso de la libertad de información y expresión en este país.


Bajo las políticas liberales del primer ministro Abdullah Badawi, la prensa rápidamente desarrolló un tono osado y cuestionador. Por primera vez en dos décadas dieron amplia cobertura a los partidos políticos opositores, organizaciones de la sociedad civil y otros que abogan por mayor libertad, responsabilidad y transparencia.


Políticos poderosos ya estaban clamando por restricciones a los medios de comunicación cuando la disputa por las caricaturas estalló en este país dominado por los malayos musulmanes.
Por lo menos tres periódicos fueron sancionados por sus informes sobre la polémica y también varios canales de televisión, que pusieron al aire fugaces imágenes de las ilustraciones.
Ediciones censuradas, obligación de publicar notas y portadas con pedidos públicos de disculpas, despidos de periodistas y hasta acusaciones penales conformaron la batería de medidas contra los medios en general.


Según activistas por los derechos humanos y periodistas independientes, en todos los casos, las faltas fueron menores y no justificaron los duros castigos impuestos. Esos críticos alegaron que asociaciones e individuos pro musulmanes, y el opositor Partido Islámico Pan Malasio, que alentaron las medidas, tienen otros motivos para aplicar esas medidas más que defender al Islam.


Afirman que se trata de una pelea entre los partidarios de las reformas de Badawi y poderosos grupos con intereses dentro del sistema que quieren que el viejo orden se perpetúe y están incómodos con los nuevos e inquisidores medios de comunicación de Malasia.


El New Straits Times publicó una ilustración alusiva y satírica sobre la controversia de las caricaturas, pero que no era una de las viñetas polémicas y no representaba a Mahoma. En principio el medio defendió la ilustración alegando que no insultaba al Islam, e incluso la volvió a publicar, invitando a los lectores a expresar sus puntos de vista. En un artículo editorial preguntó, retóricamente, si las quejas contra el periódico no estarían políticamente motivadas. La invitación enfureció a algunas organizaciones musulmanas y a personas poderosas.


Con todo, el New Straits escapó de las sanciones con una advertencia, pero sólo después de publicar una disculpa que ocupó la totalidad de su portada el 24 de febrero.


Lo mismo sucedió con el periódico The Sarawak Tribune que publicó un montaje de las caricaturas de Mahoma para ilustrar una crónica que ridiculizaba a los propios dibujos y a sus creadores daneses. Se deshizo en disculpas, no una sino dos veces pero de todos modos la policía inicio una investigación contra los editores, que podrían ser acusados en el marco de varias leyes.
Por último, el Guang Ming Daily News publicó la fotografía de un hombre leyendo un periódico que tenía una de las controvertidas caricaturas al lado de la nota, y por ello le fue suspendida su edición nocturna.

Un historiador condenado por expresar una polémica opinión

David Irving un conocido historiador británico fue sentenciado el 21 de Febrero del 2006 a tres años de prisión en Viena por haber negado la existencia del Holocausto. Desde el final de la Segunda Guerra Mundial, Austria considera un crimen negar el Holocausto, según una ley promulgada en 1947. Entre 1999 y el 2004 hubo 158 condenas por el incumplimiento de esta ley.

El marco ético


En 1983, bajo los auspicios de la UNESCO, varias asociaciones de periodistas que representaban en total a 400.000 profesionales de todo el mundo adhirieron al estatuto de ética llamado “Principios internacionales de ética profesional en periodismo”. Entre estas organizaciones se encontraban: La Organización Internacional de Periodistas (IOJ), la Federación Internacional de Periodistas, la Federación de Periodistas Árabes (FAJ), la Unión de Periodistas Africanos (UJA), y la Confederación de Periodistas de la Asociación de Naciones del Sureste Asiático (CAJ).
Por eso, hemos tomado este estatuto como un ejemplo de las normas éticas que rigen a nivel global para los medios de comunicación y quienes trabajan en ellos. A continuación reproducimos algunos de los artículos más importantes para tener en cuenta en el caso de las caricaturas de Mahoma:

Principio II: La dedicación del periodista a la realidad objetiva:

La principal tarea del periodista es servir a la gente en su derecho a la verdad y la información auténtica con una dedicación honesta a la realidad objetiva, (…) precisando sus conexiones esenciales y sin causar distorsión(…) para proporcionar al público el material adecuado que le permita formarse una idea exacta y comprensiva del mundo(…)

Principio VIII: Respeto por los valores universales y la diversidad de culturas

Un periodista de verdad defiende los valores universales de la humanidad, sobre todo la paz, la democracia, los derechos humanos, el progreso social y la liberación nacional, mientras que respeta el carácter, el valor y la dignidad distintivos de cada cultura (…) Así el periodista participa activamente en la transformación social hacia la mejora democrática de la sociedad y contribuye con el diálogo a un clima de confianza en las relaciones internacionales que guían hacia la paz y la justicia para todos, a la distensión, al desarme y al desarrollo nacional (…)


Principio IX: Eliminación de la guerra y de otros grandes males que enfrenta la humanidad

El compromiso ético con los valores universales de la humanidad llama a que el periodista se abstenga de cualquier justificación para la incitación a las guerras de agresión (…), y el resto de las demás formas de violencia, odio o discriminación (…). Haciendo así, el periodista puede ayudar a eliminar la ignorancia y el desentendimiento entre la gente, hacer a los ciudadanos de un país sensibles ante las necesidades y deseos de otros, asegurar el respecto a los derechos y la dignidad de todas las naciones, de toda la gente y de todos los individuos sin la distinción de raza, sexo, lengua, nacionalidad, religión o convicción filosófica.

Podemos ver aquí dos lineamientos principales:

Primero, los profesionales de los medio deben obrar de buena fe y transmitir información objetiva que no se halle distorsionada.

Cabe preguntarse si Jyllands-Posten actuó de buena fe. En todo caso, ante una demanda, se debe tener en cuenta las normas de la ética periodística. Tanto el diario de Dinamarca como los que lo secundaron en la publicación deberían demostrar que se actuó sin malicia. Por supuesto, esto es subjetivo, pero vale recordar que al menos el Jyllands-Posten es acusado de mantener posiciones racistas en su línea editorial, y que al parecer se negó anteriormente a editar viñetas concernientes a la religión católica, marcando así la posible existencia de un claro prejuicio hacia la religión y cultura islámica. Además algunas caricaturas, tal como la que muestra a Mahoma con una bomba en la cabeza podrían considerarse como una distorsión de la realidad. Si un hipotético juez buscara comprobar si el diario actuó o no de mala fe, debería sopesar la labor desplegada con anterioridad en el diario.



Segundo, los medios deben ser responsables con respecto a los valores que transmiten. Se considera que los medios deben transmitir valores que colaboren al perfeccionamiento democrático de la sociedad, tales como el respeto a los derechos humanos, la paz, y la libertad.
Las caricaturas de Mahoma, provocaron estallidos de violencia en medio oriente, enfrentamientos y muertes, además de una crisis diplomática entre varios países de occidente y oriente y amplió la ya enorme brecha de incomprensión y prejuicios entre las naciones y pueblos occidentales e islámicos.


En principio, el editor del diario al pedir disculpas por las caricaturas aclaro: “No comprendimos la delicadeza de la situación”. ¿Es esto cierto? Tanto en Dinamarca como en otros países la tensión con las pequeñas comunidades musulmanas iban en claro aumento: recordamos que entre fines del año 2005 y principios del 2006, cientos de inmigrantes musulmanes de los suburbios de Francia (y otros países también) causaron enfrentamientos y destrozos como parte del descontento social de esos grupos marginados y discriminados por el sistema del país; a esto se agregan las crecientes tensiones en medio oriente desde las invasiones a Afganistán e Irak y la escalada verbal entre Estados Unidos y el gobierno Iraní. ¿Es ético en esta situación de creciente descontento publicar unas ilustraciones que como ya sabia el medio danés eran altamente provocativas para las comunidades islámicas? Teniendo en cuenta que el Jyllands- Posten sabia que podrían resultar hirientes, no parece ético haberlas publicado.


Aún más al margen de estas normas parecen haber actuado los medios que reprodujeron las viñetas con posterioridad, cuando se sabía que su nueva publicación tendería a aumentar la ira de millones de musulmanes y un conflicto altamente violento ya diseminado por numerosos países.


Cabe destacar que otros medios no publicaron las caricaturas por considerarlas contraproducentes. En Inglaterra, un medio de comunicación religioso retiro de circulación su semanario. La Iglesia Anglicana de Gales ordenó retirar de circulación la última edición de su revista escrita en galés Y Llan (Iglesia), porque incluyó una caricatura de Mahoma y se abrió una investigación para determinar cómo llegó el dibujo a la revista; a la vez, le pidió perdón a Consejo Islámico de Gales.


En Estados Unidos los diarios decidieron no publicar las caricaturas, por “respeto” a sus lectores. “Si se que lo que voy a publicar es ofensivo, me preguntaría si no va a ser contraproducente” declaró Fred Hissatt responsable de la línea editorial del Washington Post.


Caricaturas antisemitas



La Organización Liga Árabe Europea (LAE) reaccionó a la crisis publicando una sátira antisemita en su página de Internet, expresando así el deseo de “romper muchos tabúes europeos y haciendo uso de la libertad de expresión que alegaron defender los medios europeos que publicaron las caricaturas de Mahoma”.

También la pagina de Internet de la casa de la caricatura en Irán organizo un concurso titulado “¿Dónde esta el limite a la libertad de expresión en Occidente?”. Se publicaron dos viñetas. En la primera se leía “Auschwitz 1942” y a un judío con la estrella de David entrando al campo de exterminio bajo un cartel que dice “El trabajo hace libre”. En la segunda bajo el texto “Israel 2002” ese mismo hombre, esta vez con un fusil en la mano, se dirige hacia un campo de batalla bajo un cartel que reza: “La guerra trae la paz”.

Las diferentes posiciones


Ningún político, intelectual o periodista se privó de dar a conocer su posición en medio de la controversia. Por un lado, están quienes desde diferentes posiciones y con argumentos muy disímiles entre si condenaron la publicaron de las caricaturas. Varias entidades y personalidades islámicas, se opusieron a las publicaciones por hallarlas ofensivas hacia la ley islámica.
El líder supremo de Irán, Alí Jamenei, declaro entonces: “¿Cómo es posible que la libertad de expresión sea respetada cuando se niega o sólo se duda de la saga del Holocausto, pero la misma libertad de expresión es defendida severamente por los líderes europeos si se trata de insultar a más de 1.500 millones de musulmanes en el mundo?


"El profeta fundó una religión pacífica y de ningún modo tuvo la intención de inspirar el fanatismo terrorista", opinó a su vez Dalil Boubakeur, clérigo de la Mezquita de París y presidente del Consejo Musulmán francés.


"Nosotros, musulmanes, queremos insistir en las convicciones pacíficas de nuestra religión, y nunca aceptaremos que sea deformada", agregó Boubakeur.


El premier malayo Badawi y jefe de la Organización de la Conferencia Islámica llamó a que se cambie la falsa percepción de terroristas que existe en occidente con respecto a los musulmanes. Sin embargo, ese mismo día una compañía norteamericana invitaba a comprar una remera con la caricatura en la que mahoma tienen una bomba en la cabeza como ‘’testimonio antiterrorista’’.


También se mostraron en contra de la publicación funcionarios, intelectuales y teólogos occidentales.


Gunter Grass, escritor y premio Nobel de Literatura manifestó que las caricaturas de mahoma le recordaban a las publicaciones de un celebre diario alemán de la época Nazi, Der Stumer, que contaba con caricaturas antisemitas por el estilo. Y se mostró indignado por que el Jyllands Posten siguió con la idea de publicarlas aun sabiendo que resultarían ofensivas. “Siguieron adelante porque son radicales de extrema derecha y xenófobos”.


Kofi Annan, el secretario general de la ONU, criticó a los medios que continuaban publicando las caricaturas y afirmo que se trataba de una acción “insensible” y “provocativa”.


Por su parte, el Vaticano condeno las caricaturas: “el derecho a la libertad de pensamiento y expresión, sancionado por la Declaración de los Derechos Humanos, no puede implicar el derecho de ofender el sentimiento religioso de los creyentes” agregando que “pueden constituir una inadmisible provocación” pero a su vez señalando que “las ofensas provocadas por a una persona por órganos de prensa no pueden ser imputadas a las instituciones publicas del país” aunque esas autoridades “podrán y tendrán que intervenir en base a los principios de la legislación nacional”.

Leonardo Boff, ex párroco brasileño y prestigioso referente de la teología de la liberación hizo un profundo análisis de la situación: “La cultura musulmana dice que lo principal de los seres humanos es que se entiendan como hermanos y hermanas dentro de una gran comunidad fundada en la creencia de que Dios- Alá- es el creador del cielo y de la tierra y nosotros somos todos hermanos. Para ellos, no es posible una sociedad fraternal sin ese principio. Cuando occidente critica esa referencia, como en el caso de las caricaturas de Mahoma, ataca directamente al corazón de la concepción musulmana de la sociedad y la cultura, y ofende a mucha gente.


Así como sería terrible para nosotros que los musulmanes nos dijesen que la dignidad humana no tiene valor, que los derechos humanos son una invención occidental burguesa, que las libertades no tienen validez. Todo eso significaría una agresión a las convicciones más fundamentales de la cultura occidental. Ahora estamos haciendo algo semejante con la cultura musulmana. De ahí la necesidad de aceptar y respetar las diferencias e intentar comprender las razones por las que los musulmanes piensan y organizan sus sociedades de la forma en que lo hacen.”

Por el contrario, algunos analistas políticos relativizaron la furia de los creyentes musulmanes y deslizaron la teoría de que los gobiernos de Medio Oriente en su mayoría “vieron las manifestaciones como una manera de aliviar el estrés y aprovechar a desviar la atención del pueblo árabe de los problemas internos”.

George Giacaman, director del Instituto Palestino para el Estudio de la Democracia, cuestionó la validez de la evidencia que apoya tales teorías. “Las caricaturas tocaron genuinamente un nervio sensible”, dijo Giacaman. "Uno no puede hacer que las personas salgan a manifestar y boicotear a menos que quieran hacerlo".


Otras posiciones, fueron realmente extremas: el grupo Hezbollah amenazo con un derramamiento de sangre y llamo al Parlamento Europeo a “adoptar una ley que prohíba atentados contra las religiones y sus valores sagrados”. A estas amenazas se sumó el grupo Yihad Islámica que pidió a los gobiernos implicados que se disculparan.


Otros fanáticos musulmanes, como Bin Laden, jefes talibanes de Afganistán y la asociación de orfebres de Peshawar, expresaron su descontento ofreciendo varios kilos de oro o millones de dólares a quienes asesinaran a los autores de las caricaturas del profeta. (Inclusive, un ministro de la India que ofreció una recompensa de este tipo, fue echado del gobierno, pero eso provoco manifestaciones para que lo restituyeran en su puesto).


Pero fundamentalistas, hubo de ambos lados. Es el caso del ministro para las Reformas Institucionales, Roberto Calderoli, del por entonces conservador gobierno italiano (encabezado por Berlusconi) quien pidió al papa que encabezara una nueva cruzada contra las “amenazas del Islam” cunado estalló la crisis. Calderoli (integrante del partido de la Liga del Norte de tinte racista) demostró su apoyo a las caricaturas vistiendo varias camisetas que reproducían las viñetas de la discordia. Esto motivo encendidas protestas en Libia frente al consulado italiano que terminaron con 11 muertos. Finalmente, tanto la oposición como el gobierno lograron que renunciara unos días después.


Entre los escritores y los profesionales de los medios, las opiniones también se dividieron.


El escritor sueco Jan Guillou afirmó que los dibujos daneses eran "vulgares y cobardes, pues tienen la intención de ofender a la ya angustiada minoría musulmana inmigrante".


Mario Vargas Llosa, escritor peruano, se mostró a favor de las caricaturas: “Vale la pena preguntar por qué a raíz del escándalo de las viñetas blasfemas, una buena parte de la Europa que disfruta de la cultura de la libertad ha mostrado una prudencia o desgano en la defensa de lo mejor que tiene y que ha legado al mundo”, observó. “El primer ministro danés Rasmussen ha rechazado las amenazas y los chantajes de los gobiernos musulmanes que quisieran ver introducidas en Dinamarca las prácticas intimidatorias, censoras y brutales con que ellos suelen manipular a sus medios de información. Pero su orfandad en el seno de la Unión Europea ha sido patética", añadió Vargas Llosa.


Bill Kovach, presidente del Comité de Periodistas Preocupados, organización de profesionales, académicos y propietarios de medios radicada en Estados Unidos dijo: “Los medios que no publicaron los dibujos o pidieron disculpas por haberlo hecho no tomaron tales decisiones en consideración a la sensibilidad de los musulmanes. El temor, en muchos casos, fue el verdadero motor de la decisión editorial, no el respeto a una religión.


En este caso, hay gente que usa la violencia para imponer límites a la libertad de expresión en un país distinto a aquél en que residen. Un límite no debe ser resultado del temor ni del decreto, sino consecuencia de una discusión calmada y racional en que se atiendan los sentimientos, opiniones, necesidades y valores de todos”, dijo Kovach. “Las ilustraciones fueron una provocación solo para quienes fueron provocados". Pero el periodista también se preguntó qué tipo de provocación.


"Una función importante que los periodistas cumplen en una comunidad es invitar a la gente a pensar sobre nuevas ideas u otras opiniones sobre asuntos importantes del día. En este caso, una prueba importante que un periodista responsable debe aplicar es preguntarse: ¿Esta caracterización, sea visual o textual, desafía al público a pensar, o simplemente lo enfurece?”.
Reporteros sin Frontera se mostró en contra de tomar medidas represivas como respuesta a las caricaturas: “Se piense lo que se piense de las caricaturas del profeta, y de la oportunidad de publicarlas, es absolutamente injustificable que actualmente haya algunos periodistas detenidos, denunciados ante la justicia o amenazados de muerte, y que se cierren publicaciones por haber reproducido los dibujos”.


Vincent Brossell, también de Reporteros Sin Fronteras (RSF), sostuvo que la libertad de expresión no debe amparar los llamados a la violencia y el asesinato. “Ese fue el caso de la radioemisora de Ruanda que exhortó a la mayoría étnica hutu a eliminar a miembros de la minoría tutsi.

Pero las autoridades de Bélgica, Estados Unidos, Francia y la ONU no hicieron nada para silenciar a la radio que emitía llamados a la matanza, como informó la organización de derechos humanos Human Rights Watch"

“Una ilustración así asocia directamente una religión con el terrorismo, y eso es inaceptable”, dijo el caricaturista de la revista satírica parisina Le Canard Enchaîné. “No puedes decir todo lo que se te ocurra sobre la comunidad musulmana.”

Jul, otro dibujante francés, declaró: "Creo que las caricaturas de Mahoma causaron tal histeria en el mundo islámico porque en Europa existe un profundo racismo antiárabe y antimusulmán."

La Asociación de Periodistas de Alemania (DJV) criticó la reproducción de las ilustraciones por parte de los medios de prensa que se solidarizaron con el diario Jyllands-Posten.

"Las publicaciones, sean en texto o en imágenes, que insultan las convicciones religiosas de una comunidad son incompatibles con la responsabilidad de la prensa", dijo el portavoz de la DJV, Hendrik Zoerner.

Joaquín Salvador Lavado "Quino", quien muchas veces toco temas sensibles en su reconocida historieta “Mafalda” también se mostró en contra de los dibujos del profeta. Afirmó que él "hubiera sido más cuidadoso" y agregó que durante su carrera de dibujante trató de ser “respetuoso”.

Otros comunicadores recordaron que la libertad de prensa no es un derecho absoluto en Europa, como pretenden ciertos propietarios de medios, y que los tribunales suelen emitir sentencias condenatorias contra periodistas y artistas que cuestionan convicciones religiosas.
Las asociaciones católicas francesas bombardean a los periódicos con quejas cada vez que creen que periodistas y dibujantes ofenden los dogmas cristianos.

Las leyes alemanas establecen una pena de hasta tres años de prisión a quienes emiten insultos contra creencias religiosas. Y al referirse a creencias la ley no se restringe a las cristianas, sino a todas las religiones.

Pero algunos musulmanes afirman que las leyes europeas se aplican dependiendo de a quién se acusa, y que, por lo tanto, es más probable que se castigue a un musulmán que agrede los dogmas cristianos que a la inversa.

"La semana pasada, un musulmán fue condenado a ocho meses de prisión en Roma porque retiró un crucifijo de la habitación del hospital en que estaba internado", dijo la escritora alemana de origen iraní Navid Kermani.

Pocos de quienes emitieron su opinión se inclinaron hacia una salida por vías legales del conflicto.

Sin embargo, Joel Kotek, historiador belga, opinó en una editorial que las caricaturas tienen como propósito amplificar un rasgo para que la realidad sea más legible. “Retratando al Islam bajo el signo global del Mal, la caricatura obviamente traicionó su misión. (…) ¿Habría que prohibirlas entonces? ¿Cómo no responder, también en este caso, por la negativa? Si bien hay que renunciar a toda idea de censura, eso no significa que haya que renunciar también a toda idea de límite. (…) Pero deben ser fijados solamente por los profesionales o los tribunales.”

Conclusiones

Es difícil determinar en qué casos los medios deberían auto limitarse para no violar las normas éticas ni las leyes. Sin embargo, es interesante escuchar a las numerosas voces que dicen encontrar similitudes entre la sátira de Mahoma y viñetas antisemitas de la época nazi. ¿Estas caricaturas, no han sido más que una provocación deliberada? No se puede negar que desde el principio los periodistas de Jyllands-Posten sabían que resultaban insultantes y que desatarían una controversia. No parecen haber actuado de buena fe sino con la intención de provocar a la comunidad musulmana de Dinamarca. Sin embargo, resulta difícil creer que pudieran adivinar a que magnitud llegaría el conflicto. Pero la publicación de tales viñetas estaba muy lejos de querer cumplir con los mandatos éticos periodísticos de colaborar como el entendimiento entre diferentes pueblos y defender la paz.


¿Era necesario instalar un debate sobre la libertad de prensa por medio de una sátira ofensiva? Acaso, hubiera sido mejor instalar dicho debate de otra forma, con argumentos o ilustraciones que no alimentaran un prejuicio altamente desarrollado en Occidente.


En tanto, la opinión de Vargas Llosa que afirma que los gobiernos musulmanes quisieran ver introducidas en Dinamarca las prácticas intimidatorias, censoras y brutales con las que ellos suelen manipular a sus medios de información resulta bastante desacertada. Esos gobiernos en donde la libertad de expresión es difícilmente respetada, lo que es cierto, han sido implantados de modo brutal por los mismos países occidentales que tantas veces esgrimen una acalorada defensa de los derechos humanos, pero que se encargan de violarlos en el exterior para beneficiar sus intereses económicos. Además, a quienes acusan al mundo musulmán de sobre reaccionar ante las viñetas, es necesario recordarles que en realidad, las viñetas son el último episodio histórico de una larga saga de discriminación y humillación hacia las comunidades musulmanas. A sabiendas de que este descontento creció en este nuevo siglo con el hecho de que varios millones de islámicos son rehenes en sus propias naciones de la dependencia económica o directamente de invasiones extranjeras no justificadas legalmente, o son rehenes en occidente del prejuicio y la discriminación, los medios europeos no deberían haber publicado unas caricaturas que echarían más leña al fuego. No solo dieron la excusa perfecta a millones de fieles a por fin desatar la ira acumulada contra occidente, sino que también brindaron una excusa ideal para que diversos gobiernos de países islámicos reprimieran a medios de comunicación nacionales que abogaban por la modernización y una mayor libertad de expresión o que simplemente criticaban las caricaturas danesas. Es cierto, que muchos países utilizaron la polémica políticamente pero la indignación desatada fue espontánea.


El sistema de valores de la cultura islámica es diferente al occidental y no haberlo tomado en cuenta fue otro de los errores groseros de quienes creyeron que el insulto no generaría violencia. Si quienes publicaron las caricaturas de Mahoma inicialmente (Jyllands-Posten, Magazinet) pueden alegar que jamás imaginaron la reacción que desencadenarían, quienes lo hicieron en el momento álgido de la crisis no pueden decir lo mismo. Sin embargo, legalmente no es posible censurar previamente estas publicaciones. Los editores de las mismas revistas tenían en sus manos la decisión y sólo ellos sabrán si resultaba conveniente publicar las caricaturas en medio de lo enfrentamientos callejeros, las muertes, los reclamos diplomáticos, las amenazas a periodistas, el pánico de miles de europeos que residían o eran turistas en medio oriente a ser agredidos, el pánico a atentados como represalia. Quienes lo hicieron, deben hacerse cargo de sus responsabilidades ulteriores.


Mientras tanto, cabe recordar los estragos que causaron las caricaturas de Mahoma como una demostración de que los medios pueden actuar como un arma de doble filo: allí donde la libertad de expresión se pueda confundir con la provocación y el insulto, donde la libertad de prensa se olvide de la sensatez, las consecuencias pueden ser impensadas y salirse del ámbito del debate para convertirse en una verdadera crisis de dimensiones desproporcionadas.


Cronología

2005

  • 30 de septiembre. El diario danés 'Jyllands Posten' publica una serie de caricaturas de Mahoma, en reivindicación de la libertad de expresión. La comunidad musulmana en Europa y la diplomacia de algunos países árabes protestan por lo que consideraron una ofensa al Islam.

2006

20 de enero. Otro periódico noruego, el 'Magazinet', publicación de ideología cercana al fundamentalismo cristiano, reproduce los dibujos en solidaridad con el 'Jyllands Posten'. Se recrudecen las protestas del mundo árabe y los llamamientos al boicot de productos de Noruega y Dinamarca.

30 de enero. El Ministerio de Exteriores noruego manda evacuar al personal voluntario en la franja de Gaza y advierte a sus ciudadanos de que no viajen a Palestina a raíz de las amenazas de la Yihad Islámica por la aparición de caricaturas en medios escandinavos.

31 de enero. La redacción en Copenhague de 'Jyllands Posten' tiene que ser evacuada tras recibir por teléfono un aviso de bomba. El periódico se disculpa por la publicación de las caricaturas.

1 de febrero. Un diario francés y otro alemán, 'France Soir' y 'Die Welt" publican las caricaturas en defensa de la libertad de prensa.

2 de febrero. Despiden al director de 'France-Soir' por publicar las caricaturas.
Grupos armados palestinos amenazan con "convertir en blanco" a los ciudadanos franceses, noruegos y daneses en Gaza y Cisjordania. Las protestas se extienden a otros países y la UE condena sus amenazas.

3 de febrero EEUU y Reino Unido tildan la publicación de las caricaturas de Mahoma de "inaceptable incentivo al odio religioso y étnico" y de acto "insultante e insensible". Estallan las protestas en Medio Oriente

4 de febrero: Centenares de manifestantes penetran e incendian las embajadas de Dinamarca y Noruega en Damasco (Siria). El ministro libanés de Interior, Hassan Saba, renuncia.
Detienen a Jihad Momani redactor jefe del semanario jordano Shihane por orden judicial por la publicación de las polémicas caricaturas.
El gobierno danés intenta frenar la crisis.

5 de Febrero: El Vaticano condena la publicación de las caricaturas.

6 de Febrero: Queman el consulado danés en Beirut

Siete presidentes europeos condenan la violencia en Alemania.
La Liga Árabe publica caricaturas antisemitas.

7 de Febrero: Enfrentamientos entre musulmanes y fuerzas policiales en Irán, Egipto, Afganistán, Indonesia y Somalia dejan como saldo seis muertos.
Hay incidentes en Gaza, Teherán y Nueva Delhi. En Egipto se llama a un boicot económico contra los productos provenientes de Dinamarca.

8 de Febrero: Protestas en Afganistán dejan de cuatro muertos. El Jyllands- Posten pide disculpas por las publicaciones.

9 de Febrero: Charlie Hebdo, una revista francesa publica una nueva caricatura.
Nuevas protestas en Afganistán dejan otros cuatro muertos.
El ministro Roberto Calderóni pide una cruzada contra el Islam.

10 de Febrero: Hezbollah amenaza con un derramamiento desangre

11 de Febrero: La Jihad Islámica se suma a las amenazas del Hezbollah.
La revista Noruega Magazines pide disculpas por la publicación.
Una empresa norteamericana llamada Metrópoli saca a la venta una remera con el dibujo de una de las caricaturas.

14 de Febrero: Teherán anuncia que juzgara a los dibujantes de las caricaturas si no lo hacen los países implicados en su publicación. Un diario iraní edita la primera viñeta satírica sobre el holocausto.

18 de Febrero: las declaraciones del ministro italiano Calderoni desatas protestas en la embajada italiana en Libia que dejan once muertos.

19 de Febrero: renuncia a su cargo Roberto Calderóni.

20 de Febrero: nuevas protestas. Suman 40 los muertos en todo el mundo en manifestaciones contra las caricaturas.

Marzo: Amer Cheema, un estudiante paquistaní de 28 años fue detenido cuando supuestamente trató de entrar a las oficinas de Axel Springer en Berlín, armado con un cuchillo. Esta editorial publica el diario 'Die Welt', que había mostrado las caricaturas de Mahoma. Posteriormente, el 3 de Marzo, Cheema se ahorcó en su celda en Berlín. Más de 50.000 personas asistieron al funeral y dudaron de la versión oficial sobre el suicidio.


Notas:

*Fechas en que los países islámicos firmaron el Pacto de Derechos Civiles y Políticos de la ONU: Irán 1975, Yemen, 1987, Jordania 1975, Marruecos 1979 y Sudáfrica 1998.


Bibliografía:

  • Libros:
Duhalde; Alén, Teoría jurídico-política de la comunicación, Buenos Aires, eudeba, 1999
Artículos de Diarios y Revistas:
Clarín, El Mundo, Sábado 4 de Febrero del 2006, Pág. 30
Clarín, El Mundo, Lunes 6 de Febrero del 2006, Pág. 24
Clarín, El Mundo, Domingo 5 de Febrero del 2006, Pág. 30
Clarín, El Mundo, Martes 7 de Febrero del 2006, Pág. 20 y 21
Clarín, El Mundo, Miércoles 8 de Febrero del 2006, Pág. 21
Clarín, El Mundo, Jueves 9 de Febrero del 2006, Pág. 22 y 23
Clarín, El Mundo, Clarín, El Mundo, Viernes 10 de Febrero del 2006, Pág. 26
Sábado 11 de Febrero del 2006, Pág. 32
Joël Kotek, Caricaturas: el lápiz no debe mentir, 12 de febrero del 2006, Clarín, Zona, Pág. 33
Clarín, El Mundo, Martes 14 de Febrero del 2006, pág. 23.
Clarín, El Mundo, Viernes 17 de Febrero del 2006, Pág. 28
Clarín, El Mundo, Domingo 19 de Febrero del 2006, Pág. 31
Clarín, El Mundo, Lunes 20 de Febrero del 2006, Pág. 20
Clarín, El Mundo, Martes 21 de Febrero del 2006, Pág. 20 y 24
  • Páginas de Internet:
Agencia EFE: www.efe.es
www.reuters.com
www.europapress.es
www.clarin.com
www.infoabe.com
www.telam.com.ar
Agencia de noticias Inter Press: www.ips.org
www.libertaddigital.com
www. nuevos-medios.blogspot.com
www.editorsweblog.org
Oficina del alto comisionado de las naciones unidas para los derechos humanos: www.unhchr.ch
ONU: www.un.org
Reporteros sin Fronteras: www.rsf.org
www.elmundo.es
Red de periodistas internacionales: www.ijnet.org